martes, 20 de noviembre de 2018

Hacia ti



Foto de mis talleres de "La chispa de la infancia", asomándonos al misterio del océano. 


Ya se aproxima el tiempo. El tiempo de conocerte, de descubrirnos. Saboreo las semanas últimas contigo dentro. Y sonrío. Siento la gracia y la dulzura que supone gestar, soy afortunada, lo sé, no siempre puede vivirse así. Lo atesoro en mi corazón, lo vivo como un regalo del cielo. Y doy gracias. 

Estas tardes de otoño me vuelven también a mi otoñal y hacia dentro. Escribo mientras susurra el viento y las hojas se mecen y hablan. La lluvia cae y el corazón se impregna con sus gotas. Me dejo mojar, dejo que mi cuerpo se abra a las maravillas que incluso la ciudad me ofrece, cuando estoy atenta.

¿Qué me recuerda este tiempo? Todo es incierto y el parto está rodeado de universos de posibilidades. Sólo puedo elegir quién me acompaña y dónde. El resto, sabe Dios. Y así está bien. Lección de vida para recordar la entrega necesaria, la apertura. De cuerpo y corazón. Cuerpo y corazón sólo uno. La misma cosa. Cuando estés naciendo, sólo podré ponerme al servicio de la vida. ¿Y si duele demasiado?, ¿ y si algo se tuerce?. Al servicio. Con la actitud necesaria para abrirte paso y a la vez, abrirme yo paso. ¿Quién seré yo esta vez cuando nazcas?, ¿y mientras naces?, ¿podré amamantarte igual de bien y fácil que a tu hermana?. Sabe Dios. 

Me siento calmada. Serena. Como las hojas otoñales que se mecen y caen del árbol asumiendo su destino. Caer. Morir. Renacer. A veces me inquieto, bastante, y me desvelo. Me pongo a planear, a imaginar, ¿y si hago tal cosa para sentirme más segura?, ¿y si esto sale mal por no haber hecho tal otra?. Agota. Tratar de controlar agota y te aleja de la verdad. 

Pariré como tenga que parir. No puedo no parir, ir en contra de lo que Es. Que la instancia, la mujer, la parte de mi que sabe parir, sea la que se ocupe. Que el miedo se coloque a un lado. Para no empañar. Para dejar que suceda la vida. Que la Madre y la Hija se encuentren y se miren. ¿Podré amar tanto a otro ser?, ¿sabré dar a cada una lo que necesita y merece? Amar es atender. Dice Pablo D'Ors. Atender al otro de manera que puedas escucharle (escuchar es un milagro) y percibir qué necesita, quién es. 
Amar a un bebé suele ser muy fácil. Su olor, la textura de su cuerpo, toda la naturaleza dispuesta para el amor. Para amarnos y atendernos. El reto es seguir amando a otros a pesar de ser diferentes a ti, pensar diferente, sentir diferente, mirar la vida con diferentes gafas. Amar es respetar. 

Ya se aproxima el tiempo. Aún queda y ya no queda nada. Mi rostro se vuelve hacia el parto, camino hacia el final del túnel. A tu encuentro, mi amor. 


Natalia Navarro 
"La que cuida"

20/11/2018



martes, 6 de noviembre de 2018

Puerperio primero




Rescato un escrito de 2015. Mes de noviembre terminando. Hamida tres meses y yo tres meses también como madre.

¿Qué siento hacia ella? Profundo amor. ¿ Cómo se manifiesta? Con un profundo respeto de su ser. Mirándola ya como una persona completa, con dignidad y derechos. Respetando su necesidad, su desarrollo. Y no es algo autoimpuesto. Me sale del alma.

-Asoma la mamá ansiosa pensando si será suficiente e ideando espacios de juego y estimulación.

-Asoma la mamá que confía y piensa que todo esto está de más o que algo de esto se puede hacer pero desde el disfrute, el juego, el placer, el gozo. Por ambas partes.

-Asoma la mamá que sabe estar sin hablar todo el rato y haciendo "cucamonas", la que confía en el poder de la mirada amorosa.

-Acecha la voz: ¿será suficiente? Amablemente, mamá confiada y tranquila le toma el relevo y dice sí. Es suficiente.
El amor es lo que permite el desarrollo de un ser humano. Y el respeto. Y el tiempo.

-Mamá silenciosa mira amorosamente. Espera que su bebé le diga con su cuerpo y su mirada qué necesita. No se adelanta. Otras veces sí. Prueba. Se equivoca, elige otro camino. Y no se culpa. Lo está haciendo desde el amor y el respeto. Está aprendiendo a ser madre.

-Mamá quiere proteger a su hija de las cosas que son dañinas para ella, sin embargo, tiene que dejarle ser. Explorar. Experimentar y equivocarse. Porque también está aprendiendo a ser niña y luego adolescente. Y luego mujer. Y además tiene su propio destino.

-Mamá quiere hablar a su hija de todo lo que a ella le ha servido para crecer como ser humano, como mujer.

-Mamá quiere hablarle de su camino espiritual, de lo que da sentido a su vida. Pero ahora tienes 3 meses. Tendrás que verlo reflejado en mi mirada, en mi cuerpo, en el hacer, en mi relación con papá, en mi relación con mis amigas, con mi madre, con mis compañeras de camino, con mi familia.

Lo verás, si soy capaz de transmitirlo, en mi manera de poner la mesa, de vestirte, de lavar tus manitas, de hablarte. En mi manera de sonreírte y susurrarte mi amor.

Gracias por permitirme abrazarte y sentir tan cerca tu olor a leche, tu olor a pureza. Gracias porque amándote yo me purifico. Gracias por abrir de par en par mi vientre y mi corazón para que salgan las sombras y los fantasmas y así pueda mirarlos a la cara.

Gracias por recordarme lo auténtico y valioso de la vida, por no dejar que siga viviendo en la fantasía y ayudarme a echar raíces. Por llevarme a lo imprescindible. 

Tu nombre cada día tiene más sentido: Gracias. Gracias. Gracias

28 de noviembre de 2015. Pleno puerperio.

Natalia Navarro *la que cuida*




lunes, 24 de septiembre de 2018

CRIAR JUNTAS en Tara Blanca






¿QUÉ HACEMOS EN UN GRUPO DE CRIANZA?



Básicamente nos encontramos para compartir nuestra maternidad.

Quizá no te resulta fácil encontrar un lugar en el que poder descansar con tu bebé, un espacio seguro para él y amable para ambos. Donde poder reunirte con otras madres y bebés para compartir lo que ahora te interesa. En Tara Blanca, hacemos ese espacio para ti. Ven a disfrutar del placer de maternar y a desahogarte si lo necesitas con otras madres. Generamos entre todas un lugar seguro para poder compartir en él tu sentir. Nuestro refugio: sin juicios, ni comparaciones. Nos mirarmos las unas en las otras y aprendemos y crecemos juntas.

En el espacio hay materiales adecuados para que los bebés puedan usar, dependiendo de la edad (hasta los dos años)

Generamos diálogo en torno al maternaje. A través de preguntas profundas que nos ayuden a ir más allá y nos permitan vivir la experiencia a fondo.

Mi deseo con este grupo es cuidar la maternidad y la infancia y hacer de ella una experiencia de madurez y crecimiento. Además de plantearnos cuestiones prácticas sobre cómo alimentar a mi bebé o qué pañales elegir (también importantes) pretendo usar este espacio para las mujeres que deseamos vivir a fondo la experiencia y dejarnos transformar por ella. Juntas nos sentimos más ligeras. Y criar requiere, entre otras cosas, de ligereza y alegría.






Natalia Navarro
*la que cuida*






viernes, 14 de septiembre de 2018

TERAPIA INFANTIL Y FAMILIAR




Terapia infantil y familiar en Entre Mamás: todos los martes desde las 15.30h con cita previa

♡Procuramos tener una visión global de la infancia, sabiendo que no tiene sentido atender al niño o la niña de manera aislada sino en relación. Con su familia, con el entorno, con la Vida.

♡Ofrecemos un espacio cálido, acogedor y adecuado para experimentar en él, jugar y descubrir los propios recursos internos en cada persona.


♡Trabajamos estrechamente con la familia, como aliados, poniéndonos al servicio de la necesidad del niño o la niña, del padre, la madre y los hermanos. ¿Cómo conjugar la necesidad de cada uno?, ¿Cómo contactar con el recurso interno, la fuente de inspiración que todos poseemos para vivir de manera más armoniosa?

La infancia es un tesoro y como tal,lo cuidamos y protegemos.


Natalia Navarro
*la que cuida*

miércoles, 12 de septiembre de 2018

GRUPO DE CRIANZA en TARA BLANCA


Abrimos GRUPO DE CRIANZA en TARA BLANCA
https://www.centrotarablanca.com/ubicación-y-contacto/ Los viernes, de 11 a 12h. 
Madres y bebés hasta los dos años


Ven a compartir con otras madres tus dudas, anhelos, inquietudes, miedos y alegrías.



La crianza en las grandes ciudades puede resultar difícil por la falta de apoyo o cercanía de las personas queridas. Ofrecemos este espacio de encuentro para madres, sea cual sea tu visión de la maternidad, queremos ser un refugio entre todas, para compartir en él lo que vivimos y experimentamos en nuestro día a día como mujeres y madres.



Hablamos de los temas que nos interesan como madres.

Los dos primeros años de fusión con nuestro bebé, tan especiales, son fundamentales para la vida de ambos. La maternidad nos cambia a todos los niveles. Este espacio está pensado para las mujeres que deseamos vivir a fondo la experiencia y dejarnos transformar por ella. Juntas nos sentimos más ligeras. Y criar requiere, entre otras cosas, de ligereza y alegría.



Deseando compartir con otras madres, diferentes maternidades:
Natalia Navarro
*la que cuida*

domingo, 2 de septiembre de 2018




Estoy muy contenta. Desde este mes de septiembre voy a trabajar junto a estas mujeres, para la mujer y la infancia. Por mi parte, ofreceré mis servicios como Doula y Psicóloga perinatal

Los viernes de 10 a 14h y de 17 a 18h.

Ven el sábado 8 para que nos conozcamos y veamos entre todas qué necesita una madre y su bebé. Qué necesita una familia y qué podemos hacer para satisfacer amorosamente esas necesidades.

¡Os esperamos en Tara Blanca!





viernes, 8 de junio de 2018

QUISIERA. ¿QUIÉN QUIERE?




Lo escribí hace unos meses pero bien podría haberlo escrito ayer, u hoy.

QUISIERA

Quisiera estar en otro lugar, llevar una vida nómada, viajar por el mundo en auto caravana. Pero estoy aquí y ahora.

Quisiera no tener que trabajar para pagar, encontrar una com-unidad en mi barrio para criar y educar juntas. Comprar siempre alimentos ecológicos. Pero estoy aquí y ahora.

Quisiera no tener que escolarizar a mi hija, hallar los apoyos necesarios para ofrecer lo que necesita que ya no es sólo MADRE. Pero estoy aquí y ahora.

Quisiera vivir cerca del mar, o de la montaña. Que mi hija jugara en los bosques, que mi familia y amigas estuvieran más cerca. Pero estoy aquí y ahora.

Quisiera vestirme con sari o faldas de colores, recogido mi cabello con pañuelos, bailar y cantar y jugar. Aquí y ahora.

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Me empeño cada día en buscar la belleza, es una necesidad imperiosa, estoy llenando mi casa de plantas: gracias Cris, gracias Mari.

Poner plantas, hacer bonitos rincones, despejar, barrer, cambiar de lugar. A veces me parece un movimiento demasiado neurótico pero trato de buscar el trasfondo, la necesidad que esconde, lo que eso quiere expresar. Y es la necesidad de belleza, el anhelo de armonía. Si las tareas del hogar tienen un sentido es este, sólo si lo miro así, sólo si así lo vivo, puedo barrer y ordenar y colocar cada cosa en su lugar. Con belleza. Sin caer en el fastidio.

Qué misterio el Hogar. ¿Cómo pude ignorarlo tanto tiempo? Quizá no lo ignoraba, simplemente otras personas lo hacían por mí. Quizá por eso ahora puedo saborearlo y reconocerlo. A veces me siento la cansina del hogar, jaja, no hablo de otra cosa, ¿hay algo más?, me pregunto. El Hogar como espacio necesario para crear y crecer, cueva oscura donde seguir investigando quién eres. Luces, recovecos, aristas por descubrir. Océanos. Quiero que la herencia de mi hija sea un Hogar de Amor. Donde regresar a nutrirse, desde donde conocerse, mirarse con cariño y compasión. Mar navegable. Ancla. 

Cuando el Hogar me visita, descanso. Si me voy del Hogar, me viene la locura de ser nómada, montañera o bailarina. También esto encierra un significado, puede que mi alma necesite también, de alguna forma, algo de esto. 




Natalia Navarro *la que cuida*




viernes, 9 de marzo de 2018

Invierno


Todo el rato en otro lugar





Qué difícil es permanecer en lo que sucede ahora. ¿Por qué cuesta tanto? A veces resulta casi insoportable estar en lo que es o en lo que interpreto que es y por eso me quiero escapar. A tomarme un café y un cruasan, a caminar muy rápido, a hacer sentadillas o mirar saltimbanqui Facebook. Estaría bien si no pensara que el cruasan me va a salvar de mi misma o que la caminata me va a liberar.

Reflexiono sobre lo que ha supuesto (está siendo) en mi el maternar. Veo ahora en la distancia como fue parir y gestar y acompañar a un ser humano día a día en su florecimiento. De manera exquisita, impecable. Claro que puedo mejorar mi manera de hablar o de comportarme o de mirar, sin embargo, me apetece nombrarlo así, pues colocarte en la entrega y al servicio es algo exquisito.

El primer año de vida en un ser humano, el 1: La unión, la fusión. Dos seres en un mismo cuerpo, una misma necesidad, enfocada en sacar adelante una vida, acompañar a otro ser que eres tú. Estar juntos y amarse. Pegados, tu cuerpo, casa, Hogar, Vida y alimento.

El segundo año, 2. Separación necesaria para vernos, dos miradas, diferentes intereses. Nuevas necesidades y anhelos. La Palabra, nombrar graciosamente lo que sucede y lo que vas sintiendo y experimentando, la explosión del lenguaje, afianzarse y los tira y afloja.

Ahora caminamos hacia el 3 y siento que la dedicación exquisita de estos dos años se va transformando, vuelven a palpitar en mi otras pasiones además de la de ser madre. En el año 1 nada más me importaba, todo mi ser se volvió hacia ella, el resto me parecía accesorio, incluso me molestaba escuchar conversaciones que no girasen en torno al maternaje, no tenía capacidad de escuchar ni atender lo que no fuese ella y yo. Y me parece bien. Decidí penetrar la experiencia y no perderme ni una gota. Exprimir todo el jugo. Ser en primera persona la que cuida, aprender qué es eso de cuidar y entregarme a otro ser humano. Comprender y recordar cómo me cuidaron a mi y la semilla que tímida palpitaba en el fondo. "No puedes dar lo que no te han dado" me dijo una amiga querida. Y a mi me dieron mucho: atención y tiempo y por eso he podido ponerme al servicio. Gracias, mamá, gracias padre.

Vuelve el anhelo que pudo quedar satisfecho por la maravilla de la maternidad, que puede parecer absoluta pero no lo es. Está bien que por un tiempo lo parezca. Camino hacia el 3 y vuelve a sonar en mi la llamada. Es como si se me hubiera concedido un tiempo líquido de transformación, un cuerpo nutricio con recovecos desconocidos, una visión de la realidad un poco más madura, un Hogar con cimientos y estructura, al que hay que ir añadiendo o quitando, según se mire. Crece y madura. Tienes que fortalecerte y ahora...mantén viva la llama y cuida de la vida sin echar leña al fuego. Confía en que la llama permanece pero mírala, recuerda y sé diligente ante la pereza.

Aprovecho el regalo que se me ha concedido de ser madre para conocerme a fondo e ir más allá, un poco más allá de lo que creo ser. O un poco más acá. 

 Detrás del telón, el agua viva, el fuego que calienta y nos mantiene.

La fiebre en ella que amplifica mi neurosis, el miedo a la muerte, lo imprevisible, lo indefinido, resulta ser finalmente una bendición, una oportunidad para entregarme un poco más a la Vida, a lo que Es, a la Realidad. 

¿Y qué podría hacer sino? 




Natalia Navarro

*la que cuida*











domingo, 21 de enero de 2018

Navidad oportunidad



Si hay algo que me está enseñando mi maternidad es el retorno al Hogar. Hace unos años, una verdadera astróloga me dijo que para mi el Hogar era muy importante, en la carta natal aparecían en la casa 4 (la casa del Hogar) muchos planetas. Yo no entendí nada y es ahora cuando voy, poco a poco, desvelando aquel secreto.
Ahora, que ser madre me ha hecho aterrizar y crear Hogar y cimientos y raíces. No tiene que ver con cocinar y limpiar, aunque también, no tiene que ver con mantener el orden, aunque también se refleja la interioridad en la disposición de los objetos, la limpieza, la armonía, la belleza en los rincones, la sutileza del aroma a lavanda. El Hogar es esto y mucho más. El Hogar es todo y nada. Es todo lo que necesito y es nada de lo que imaginaba. Es mi cueva donde viajo y descubro y escucho el silencio. Donde está la quietud que me permite arrancar mi motor. Es el espacio en el que puedo confiar y amar y comprender.
Está el Hogar en mi silla blanca desde la que observo jugar maravillas a mi hija. Está el Hogar en el árbol de Navidad que hace con su padre mientras yo paseo. Está el Hogar en una tarde en casa de Abu, con un baño largo y divertido haciéndonos a todos sonreír y recuperar algo de infancia. El Hogar está en todo ello y en nada está. Nada es y lo es todo.

El Hogar en la convivencia, en la confianza y alivio que te da haber encontrado un espacio interior. No sé me ocurre nada mejor para transmitir a mi hija que esa confianza en tu Hogar interno a través del cual se va desplegando la Vida. Eso, que es lo mismo que amar a Dios por encima de todas las cosas. Ojalá encontremos la sabiduría necesaria.

Empecé a escribir esta entrada en Navidad, un tiempo que cada vez me gusta más, quizá porque invita al fuego del Hogar, al asombro,  a la hermandad, al recogimiento.  Y hoy sale a la luz, acompañada de alguna comprensión profunda sobre mi propia maternidad. Ahora que ha quedado atrás el cansancio extremo, que mi cuerpo se ha recompuesto y nuestra relación de pareja se ha fortalecido. Mi experiencia es que alrededor de los dos años cambian muchas cosas (en realidad siempre están cambiando) es como si comenzáramos a despegarnos para poder, siguiendo juntas, mirarnos de otra manera, como diferentes seres. Ella ya no es yo ( nunca lo fue pero durante un tiempo es necesaria esa "ilusión") se da cuenta y esto es una transformación del ser humano que hay que acompañar con amor, paciencia y mucha sabiduría. Y más paciencia y más amor. También para mi es difícil esta separación,  las despedidas de tantas cosas que tanto nos han alimentado a ambas. Decimos adiós para poder recibir lo nuevo que llega.

Y termino de escribir mientras escucho de fondo los chapoteos y conversaciones con su padre. Soy afortunada, a veces se me quita la venda y dejan que me asome a la Belleza y Maravilla que es mi hija, un ser humano en crecimiento, un alma pura. La vida pulsando. El latido de la vida.

Natalia
*la que cuida*